Archivo mensual: mayo 2009

El último ciudadano

EL ÚLTIMO CIUDADANO

LA VANGUARDIA/Iñaki Ellakuría

Ciutadans-Partido de la Ciudadanía (C’s) se descompone. Lo que empezó como una coalición política para aglutinar a sectores de izquierdas autoproclamados “no nacionalistas” – y que recibió un fervoroso apoyo inicial de intelectuales como Albert Boadella o Arcadi Espada-ha entrado en un proceso de descomposición que pone en duda su futuro inmediato. Las razones de esta decadencia interna apenas dos años y medio después de su éxito en las elecciones catalanas, donde obtuvieron contra pronóstico tres diputados, se encuentran en la discrepancia ideológica, más allá de la defensa del castellano, su único nexo, entre el presidente de Ciutadans, Albert Rivera, y los diputados Antonio Robles y José Domingo. Estos ya han hecho efectiva su marcha de la formación.

Puntos de vista divergentes, ideológicos y de estrategia política, que se agudizaron con la irrupción de la UPyD de Rosa Díez, proyecto con aspiraciones en toda España y que no ha escondido que quiere ocupar en Catalunya el espacio de C´s. La guerra abierta y sin cuartel en el seno de C´s estalló por la alianza para las europeas con la plataforma Libertas, promovida por irlandés Declan Ganley, contrario al tratado de Lisboa, y cuyo candidato en España es el ex presidente de la ONCE Miguel Duran. Domingo y Robles se mostraron desde un principio partidarios de una coalición con UPyD. Algo a lo que se opuso de plano Rivera.

Un choque de intereses al que se agarraron Robles y Domingo para abandonar el barco y estrechar sus vínculos con UPyD. Una estrategia conjunta que ayer dio paso para desbancar a Rivera como presidente del grupo mixto en el Parlament. Ayer los dos diputados escenificaron su sublevación con una rueda de prensa en la Cámara catalana en la que anunciaron su petición a la Mesa del Parlament para que reestructure el grupo mixto, en el que ahora ellos son mayoría. Domingo pasaría a ser el presidente del grupo y el encargado de formular la pregunta en la sesión de control al president Montilla. También anunciaron que renuncian al coche oficial y que abrirán una página web con la denominación Diputados no nacionalistas.Ante este movimiento, Rivera – quien ayer evitó hacer cualquier declaración-ha pedido al president del Parlament, Ernest Benach, que “obligue” a Domingo a renunciar a su escaño en el grupo mixto por “tránsfuga” y que sea marginado a la condición de diputado “no adscrito”.

Pochettino es el futuro

 Pochettino es el futuro

Pericosonline.com/Iñaki Ellakuría

Era mucho esperar que, después de esta temporada larga como una resaca de domingo, la salvación fuera tan sencilla. Victoria en el Vicente Calderón y fiesta blanquiazul en el coliseo de Montjüic contra los leones. ¡Ja, ja, ja!. Demasiado aburrido para el aficionado perico. Cuando te acostumbras a ciertas dosis de adrenalina luego es muy difícil dejarlo. No quiero imaginar el duro verano que nos espera. Habrá que buscar nuevas adicciones para calmar el mono de Espanyol.

 Pero puestos a sufrir, la derrota ante el Atleti, equipo especialista en birlarnos a nuestras estrellas para convertirlos, al poco, en mediocridades (Lardín, Toni, Roberto…) ha servido para destapar de nuevo la caja de Pandora de una minoritaria, pero insistente, parte de la afición. Lo que hace unos días eran parabienes y felicitaciones al equipo y a Mauricio Pocchetino (cuando se gana todo el mundo quiere salir en la foto), hoy vuelven a ser dudas y críticas. Toda una montaña rusa emocional, un ejercicio que puede llevar al equipo a segunda.  

 Cansados de colocar a Raúl Tamudo en su punto de mira, incluso por no ser suficientemente simpático y eludir los actos de “costellada” (pecadooor), ahora también apuntan al sabio de Murphy. Que si se equivocó con los cambios, qué si el planteamiento fue defensivo… Y eso que él ya avisó hace días de que la cosa no sería fácil: “Nada de euforia”, dijo con semblante serio y cara de pocos amigos. La misma que ponía sobre el césped para amedrentar al delantero de turno. Pero está claro que algunos no le escucharon o no le quisieron oír.

Mauricio Pochettino, entrenador del RCD Espanyol

Mauricio Pochettino, entrenador del RCD Espanyol

 

La memoria colectiva suele ser frágil, pero la de ese minoritario sector a veces bate todos los récords. ¿Ya no nos acordamos de cómo estaba el equipo cuando Pochettino decidió ponerse al frente del barco? Era una nave a la deriva, que hacía agua por los cuatro costados, y en la que las ratas (¡no diré nombres!, todavía) ya la empezaban a abandonar. Hoy seguimos dependiendo de nosotros mismos. 

 Lo dijo Daniel Sánchez Llibre cegado de euforia tras la victoria ante el Valencia: “No plantearnos la renovación de Pochettino sería un suicidio”. Nunca había estado más de acuerdo con el presidente, hombre tan populista como entrañable.  El argentino no sólo es una institución del Espanyol -el extranjero que más veces ha lucido la zamarra blanquiazul- sino que además puede ser la persona que ayude a modernizar la estructura del club. Sabe de fútbol, le sobra personalidad, es joven, ama y entiende lo que es y significa el Espanyol.  ¿Qué más podemos pedir en estos tiempos de mercenarios y asesinos a sueldo? ¿Qué aparezca un nuevo Paco Herrera? Dejamos escapar a Ernesto Valverde, y así nos ha ido. No cometamos el mismo error. Pochettino es el futuro.

Ya hemos ganado

PERICOSONLINE.COM/Iñaki Ellakuría

Ya hemos ganado. Pase lo que pase a final de temporada el Espanyol como institución ha conseguido una victoria más importante que cualquiera de las copas que moran en sus vitrinas. La afición perica y toda la plantilla han dado una lección de lo que es el espíritu del deporte, tan pervertido en estos tiempos de fútbol-negocio. Unidad, lucha ante la adversidad, modestia, solidaridad, orgullo, respeto al compañero y también al rival, capacidad de superación…

Unos valores que a mitad de temporada se transmitieron de la grada al césped y que son la clave de la metamorfosis que ha sufrido el equipo. Un espíritu que está siendo alabado incluso en diarios extranjeros y por algunos de nuestros rivales azulgranas.

En la primera vuelta hubo un momento crítico en el que se corrió el riesgo de caer en una fractura social que nos hubiera condenado al pozo de segunda. En el partido contra el Osasuna en Montjüic, cuando Tamudo falló un penalti, una parte minoritaria de la afición, mal influenciada por ese entorno (contados periodistas que se creen la voz del Espanyol, algunos ex entrenadores resentidos, miembros del club con intereses particulares…) que en los últimos años se ha dedicado a echar mierda sobre el vestuario, empezó a increpar al capitán blanquiazul. Durante escasos días se volvió a hablar de la desunión de la plantilla y las vacas sagradas. Bla, bla bla…

Momentos críticos ante los que la mayoría de la afición, pero sobre todo la gente más joven (una nueva generación  que se ha sacado de encima antiguos complejos y lastres pericos), decidió dar un puñetazo sobre la mesa y apostar por la unidad. Aquí no se han escuchado gritos como “jugadores mercenarios” o “esta camiseta no os la merecéis”. Nada que ver con lo que está pasando en Getafe ahora o lo que sucedió el año pasado en Zaragoza.   

Gran decisión de la grada. En este tramo final de la temporada, cuando ha llegado la hora de la verdad, las (mal) llamadas vacas sagradas han sido determinantes en la resurrección blanquiazul. Iván De la Peña, tras su regreso de la lesión, ha liderado con pasión al equipo. Luis García ha luchado incansablemente y, a pesar de su evidente bache de juego, ha sabido asumir la suplencia, no bajar los brazos y esperar su momento para volver por sus fueros y cerrar muchas bocas. Y Tamudo, el gran capitán, pese a no estar en su mejor momento ni físico ni mentalmente está dejándose la piel en el campo como un novato y no se la ha visto un mal gesto, un desaire cuando su amigo Pocchetino ha decidido relegarle al banquillo.

¿Mal ambiente? Que dirán los profetas del Apocalipsis de ese gesto espontáneo de unidad y compañerismo cuando al final del partido contra el Betis todos los jugadores sin excepción hicieron piña durante unos segundos en el césped.   

Este nuevo espíritu blanquiazul debe ser ahora canalizado con sabiduría por la directiva, esta o la que venga, ya que puede ser en el gran activo del club para las próximas décadas. No es un tópico más sobre la “gran afición” que somos. No son vacuas palabras. Es una realidad que sería estúpido obviarla; es un cambio muy profundo, cimentado en los últimos años, y que ahora vive su eclosión. Yo, disculpen la cursilería, ante la fuerza de este sentimiento no puedo más que emocionarme. Ya hemos ganado sea cuál sea el destino del Espanyol a final de temporada.