Archivo mensual: junio 2009

Polémica en la Agencia Catalana de Cooperación

LA SINDICATURA DE COMPTES DESTAPA GRAVES IRREGULARIDADES ECONÓMICAS EN UNA OFICINA DE CAROD

LA VANGUARDIA-Iñaki Ellakuría

El descontrol económico en la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament (ACCD), que depende orgánicamente del vicepresidente del Govern, Josep Lluís Carod-Rovira, se convirtió en la tónica general durante todo el 2007. Un informe de la Sindicatura de Comptes, que dirige el socialista Joan Colom, denuncia una larga lista de irregularidades: subvenciones con criterios poco claros, pagos duplicados a la Seguridad Social, un uso excesivo de tarjetas de crédito cuya titularidad – en dos casos-recaía en personas que estaban en excedencia, cobros irregulares de adelantos, comidas de trabajo que generaban facturas y dietas simultáneamente… Tras conocerse esta retahíla, CiU solicitó ayer la comparecencia parlamentaria del vicepresident Carod-Rovira.

El informe del Síndic detalla como la ACCD – que tenía por entonces un presupuesto de 52,1 millones-celebraba reuniones periódicas a la hora de comer y al menos en 23 ocasiones algunos de los miembros de la comisión pasaban el tíquet restaurante, por lo que “cargaban al presupuesto de la agencia dos pagos por un mismo gasto”. Entre los asistentes a esas comidas figuraban, entro otros, el director general de Cooperació, el republicano David Minoves, y el director de la ACCD, Andreu Felip.

De un total de 12.000 euros que se destinaron en el ejercicio 2007 a comidas y partidas protocolarias, más de 2.300 euros correspondían a los almuerzos de la comisión. En las alegaciones al informe, la ACCD asegura que ese “ya ha sido devuelto”.
Carod de visita a Ecuador
Otra de las irregularidades detectadas se encuentra en los mecanismos y las valoraciones de la ACCD a la hora de otorgar sus subvenciones. El informe explica que en dos convocatorias de subvención “no hay coherencia entre las puntuaciones de las juntas de valoración y las resoluciones de la concesión”. Así, se dieron subvenciones en casos en los que la puntuación era baja, de acuerdo con las bases reguladoras, y se negaron a otros que tenían una puntuación muy superior.

El descontrol de la agencia queda reflejado en el uso de las tarjetas de crédito. La ACCD contaba con 29 tarjetas – excesivas según la Síndic-.En dos casos la titularidad de las tarjetas recaía en dos personas en excedencia.

El informe también revela que ese año se anticiparon 1.500 euros al director general de Cooperació y que luego ese importe no fue devuelto. Además no se ha encontrado ningún tipo de documentación que lo justifique. La ACCD justifica ante la Sindicatura de Comptes este importe alegando que se “utilizó para cubrir las necesidades” del director y que será retornado “próximamente”. Un dato revela el grado de descontrol: se pagó dos veces a la Seguridad Social una deuda de 51.185,28 euros.

Las cuentas de ACCD en el ejercicio 2007 revelan que se gastó un total de 272.600 euros en la primera fiesta de la cooperación catalana, y que se invirtieron 278.263,95 euros en asesoramiento externo. Para el presente año, y según informó la propia agencia, invertirán más de 300.000 euros en ayuntamientos para que lleven a cabo proyectos de sensibilización sobre cooperación al desarrollo.

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La Gran Escapada (The Great Escape)

LA GRAN ESCAPADA (THE GREAT ESCAPE)

Pericosonline.com/Iñaki Ellakuría

Hay equipos casados con la épica, esa que engrandece tanto la derrota como la victoria. Hay equipos que desde su fundación se alimentan de las gestas y desdeñan la regularidad y la calma propia de las clases medias. Instituciones que, como viejos aristócratas, no les sobra el dinero pero sí el orgullo de pertenecer a una estirpe especial. Nunca han ganado una guerra, pero sí muchas batallas, recordadas generación tras generación. Equipos épicos como el Torino, el Manchester City, el Espanyol, el Borussia Monchengladbach, el Athletic de Bilbao…

 La penúltima gesta épica la protagonizo el Fulham, club londinense fundado en 1879 y que sobrevive con apenas 12 mil socios al empuje de los nuevos ricos del Chelsea, su agresivo vecino y eterno rival, y a los viejos y prepotentes transatlánticos del Arsenal y el Tothenham. En la pasada temporada, la 2007-2008, el equipo llegó a las tres últimas jornadas prácticamente descendido. En Gran Bretaña nadie apostaba un duro por ellos y los tabloides aseguraban que eran “carne de segunda”. Con este clima llegaron a la jornada 36, la antepenúltima, a 5 puntos de la salvación. Ese día se enfrentaban fuera de casa al Manchester City. Las cosas no pudieron empezar peor: al descanso ya perdían por 2-0. Sin embargo, los Cottagers o blancos, términos como se conoce al Fulham y sus seguidores, no bajaron los brazos y se convirtieron en los protagonistas de lo que en Inglaterra han bautizado como “The Great Escape” (La Gran Escapada).

 

Arteta 8Everton) luchando con Bullard (Fulham)

Arteta 8Everton) luchando con Bullard (Fulham)

En el segundo tiempo  llegó la revolución  y logaron dar la vuelta al resultado con un tercer gol en el minuto 93 del francés Kamara.  En el siguiente se enfrentaron en su estadio, el pequeño pero coqueto Craven Cottage, al Birmingham City, un rival directo que ocupaba el puesto 18º. Batieron a los blues por 2-0, con goles de Brian McBride y Eric Nevland, y escalaron una posición colocándose en el puesto 17º. El futuro del club se iba a decidir en el último partido, en Portsmouth. A la media parte, con los resultados de sus rivales directos, Birmingham City y Reading, el equipo estaba virtualmente descendido. Todo cambió en el segundo tiempo. En el minuto 76, el desgarbado y exquisito  Jimmy Bullard  se sacó un medido centro que Danny Murphy envió al fondo de las mallas con un certero testarazo, certificando así la permanencia del Fulham en la Premier League. Hoy en Inglaterra, donde la mitomanía es una religión,  existen varios libros y vídeos que recuerdan aquellos tres partidos de ensueño.

Tamudo celebra su Hat Trick en el último partido en Montjuic

Tamudo celebra su Hat Trick en el último partido en Montjuic

Esta fue la penúltima gesta épica. La última la ha protagonizado el Espanyol en la presente temporada. La remontada que ha realizó el equipo desde la llegada de Mauricio Pochettino al banquillo perico es equiparable a la consecución de un título. El descenso a la división de plata, en plena crisis económica, con un campo nuevo, y cuando el culerismo es más asfixiante que nunca, hubiera sido mortal para el club. ¿Hubiera sobrevivido? La remontada, con el papel protagonista de la afición y su lema “No nos rendimos” grabado a fuego en las frentes blanquiazules,  no puede quedar oscurecida por el recuerdo de una temporada nefasta. La Gran Escapada perica tiene que ser reivindicada con orgullo, se debe crear una necesaria mitología en su entorno, y que así pase a formar parte con letras de oro de la historia del RCD Espanyol. No pequemos de fatalistas, no caigamos en la falsa modestia, aprendamos de los ingleses…