Archivo mensual: septiembre 2010

Morante grita libertad

 Morante de la Puebla, cual profeta venido del sur, se convirtió ayer en el estandarte de una afición taurina catalana que se resiste, al grito de “¡libertad!” y “¡no a la prohibición!” a una muerte de la fiesta dictada y anunciada para el 1 de enero del 2012. Después de poner patas arriba la Monumental con una faena que le valió dos orejas, la afición explotó de alegría pero también de rabia e improvisó una marcha, encabezada por una gran senyera, que llevó a hombros a Morante desde la Monumental hasta su hotel de diseño cuatro estrellas sito junto al Fòrum.

 

El torero, elevado como una Virgen rociera por unas mil personas, se convirtió en el estandarte de unos aficionados que recorrieron por el centro de la calzada las calles Marina y Diagonal hasta el Fòrum. Una suerte de procesión pagana que se inició dentro de la plaza durante la tradicional vuelta al ruedo y que, poco a poco, fue tomando cuerpo en pleno centro de la calle Marina, con los gritos de apoyo de los aficionados. Una explosión popular que cogió por sorpresa a mossos y urbanos.

 Desbordados y atónitos, no supieron cómo actuar y se convirtieron (sin quererlo) en escoltas oficiales de una multitud eufórica que elevó hasta el cielo barcelonés a un joven sevillano vestido de traje de luces. Morante, emocionado, mostraba su montera para responder a los vítores. Su rostro, habitualmente serio, lucía una media sonrisa cargada de picardía. Era consciente de que estaba protagonizando una página de la historia de la tauromaquia en Catalunya, quizá la última gran página… Si en el lejano 21 de julio de 1912, cuando una muchedumbre llevó a Belmonte a hombros hasta su casa de Sevilla tras su debut en la Real Maestranza y lo consagró como dios del toreo, ayer fue la afición catalana la que rindió su particular homenaje a Morante. De la Monumental a su hotel sin pisar la calzada.

 Una manifestación que tuvo mucho de fiesta pero también de reivindicación política. Un grito de rabia de una minoría que se resiste a que la conviertan en pasado. “¡Catalunya es taurina!”, “¡Libertad, libertad!”, “¡Catalunya es plural!”, “¡No a la prohibición!”, “¡Viva Morante!”, “¡No nos callarán!”, “¿Dónde está Montilla?” fueron algunos de los gritos lanzados por los aficionados en una marcha que duró una hora y que no registró incidente alguno.

Fue un colofón festivo y reivindicativo a una tarde de toros que empezó crispada cuando, antes de la corrida, protaurinos y antitaurinos se enzarzaron en un cruce de reproches e insultos; aunque la rápida intervención policial evitó que fuera a más y que unos y otros, detractores y defensores de la fiesta, pudieran llegar a las manos.

 Iñaki Ellakuría-La Vanguardia 26-9-2010